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Salud: la vida moderna nos enferma en silencio…

Jun 4, 2026

A diario entramos en contacto con muchas sustancias que perjudican nuestra salud.

Muchas sustancias presentes en los alimentos, en la ropa, en los cosméticos, en las botellas de agua etc. son disruptores endocrinos, sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal del organismo, imitando, bloqueando o alterando la acción de nuestras propias hormonas, llegando a afectar el metabolismo y el sistema nervioso, y encontrándose detrás de problemas de salud como la infertilidad.

En cosméticos, destacan el bisfenol A (BPA), los ftalatos y los parabenos. En plásticos, también el BPA, pero también los retardantes de llama (PBDE) y el triclosán. Otras fuentes pueden ser pesticidas como el DDT, herbicidas como el glifosato, y contaminantes industriales como los PCB. También en la ropa sintética se encuentran este tipo de sustancias.

Si queremos mejorar nuestra salud y evitar problemas en nuestro organismo, deberíamos cambiar nuestra mentalidad y ser conscientes de que la vida moderna nos está pasando factura. Queremos tener todas las comodidades sin renunciar a nada, al igual que queremos que lo «barato» tenga calidad.

Desde mi punto de vista, en la actualidad, cuidar la salud no es asequible para todo el mundo, porque requiere comprar productos de calidad, más difíciles de encontrar en algunos casos, es difícil adquirir ropa interior 100% algodón, o más caros, los vegetales certificados sin pesticidas y de proximidad son más caros que los importados…

Queremos todas las facilidades de la vida moderna sin reununciar a nada: las cosas que nos resultan más prácticas contienen sustancias que deberían «estar prohibidas». Me refiero, por ejemplo, al hecho de comprar una sartén antiadherente, que también contiene disruptores endocrinos, en lugar de pagar un precio mayor por una sartén de hierro, «como las de toda la vida». El problema es que no solo tiene un precio superior, sino que también comporta un mantenimiento poco práctico.

La pregunta por consiguiente es «¿a qué doy prioridad, a mi salud o a mi comodidad?

Valdría la pena revisar nuestros valores y sobre todo, ser conscientes de quue debemos cambiar nuestra mentalidad y dejar de «pedir duros a 4 pesetas», es decir «exigir lo mejor sin invertir lo suficiente».

Te hago una propuesta: no te agobies si descubres que no estás haciendo las cosas de manera amable con tu cuerpo: introduce cambios progresivos de una manera gradual, y así no tendrán un impacto tan negativo ni en tus hábitos ni en tu bolsillo.